Oaxaca Earthquake Autonomous Solidarity Campaign

For: Oaxacan Solidarity Brigades
Oaxaca, Oax., Mexico
Organizer: Skot O.
Oaxaca Earthquake Autonomous Solidarity Campaign (Oaxacan Solidarity Brigades)
$3,162
of $10,000 goal.
Raised by 23 donors
31% Complete

The Story

Support Autonomous Brigades from Oaxaca Bringing aid to the Areas Affected by the Earthquakes.

This is what Autonomous Solidarity Looks Like
Faced with disaster, the only viable option has been solidarity: dozens  of autonomous collection centers have been established in various  cities, with the aim of gathering food, drinking water, personal hygiene  products, tools, tarps, camping tents, medications, and more. Then  volunteers organize support brigades to deliver the donations to  affected neighborhoods and communities, which in turn organize the  distribution of provisions in addition to managing shelters and  community kitchens.  
In the barrios and indigenous communities of Oaxaca,  solidarity and communal organization are not only a necessity, they are  also an ancestral collective practice and a political force marked by  five centuries of resistance to (neo-)colonialism. It is in solidarity  with these autonomous efforts that we are organizing this fundraiser,  which will support the cities and peoples who are fighting to rise up  with dignity despite this disaster.  
All funds collected will be delivered equally to two different  autonomous brigades. One of the brigades is comprised of collectives and  organizations that work directly with affected communities, taking aid  and supporting the commun in alternative healing practices. The other  brigade is composed of 2 doctors and other individuals taking aid and  engaging in medical assistance and now setting up two community kitchens  feeding approximately 13 - 15 families..  
As a compañera and healer from one of the brigades explains,  the point is to create solidarity by “walking a very different path, one  based on the autonomy, self-determination and dignity of those with  whom we are walking. We actively listen to people in order to give them  dignity at the human level, for we know that the people we’re working  with, just like each and every one of us, have always needed more than  mere provisions. What is most fundamental and profound is to rebuild  from the rubble and from the distinct culture of each place. To cure  ills by acting collectively, and to never allow our culture, territory,  or traditional foods and clothing to be uprooted, even by  well-intentioned acts of solidarity. Today let us truly sense that our  dreams of organizing ourselves in a different way so that we can share  the essence—and I’m not talking about floral essence, though our flowers  and tinctures continue to be necessary to cure ourselves from shock and  fear—this is what permits us to build a distinct society in the here  and now.”  

.....Description continued in "Update" section.


Fundraiser Updates

Posted on November 19, 2017

Posted on November 19, 2017

Hello all, 

Thank you to everyone who's donating to our Oaxaca Earthquake Campaign.  

We wanted to give a quick update and let everyone who has supported us where some of your money has gone.  So far, half of the money (approx. $2,000 - we had several donations come in NOT through the youcaring page) we've raised has so far gone to building 65  traditional totopo ovens to re-stimulate the local economy through real solidarity.  These will help hundreds of people affected by the earthquake to autonomously support themselves and their communities and help recover from the earthquake. 

You can see an example of what these ovens do by following this link : https://www.facebook.com/maryzol.delgado/posts/1548903175191554 

Please feel free to share our link and encourage friends and family to continue donating -- we'll keep the campaign up and running until further notice.  

Once again, thank you ! - skot 


Posted on October 2, 2017

Posted on October 2, 2017

Apoyo para brigadas autónomas de Oaxaca que llevan apoyos a las zonas afectadas por los sismos


Las Zonas Mas Devastadas


Dos fuertes terremotos acaban de golpear a México: un primero de 8.2 grados el 7 de septiembre en los estados de Chiapas y Oaxaca, y el segundo de 7.1 en Puebla, Morelos y la Ciudad de México. El 7 de septiembre, dos de las zonas más afectadas fueron el Itsmo de Tehuantepec y la sierra vecina, en el estado de Oaxaca, al sur del país.


Con alrededor de cien muertxs y más heridxs, la población de la zona está en duelo. Además, en varios municipios, el 80% de las casas fueron destruidas. Hospitales, edificios públicos, carreteras también fueron derrumbadas, así como la mayor parte del sistema eléctrico y de los pozos, los cuales eran la principal fuente de agua potable de las y los pobladores. Decenas de miles de personas se encuentran en las calles después de haberlo perdido todo, en medio de la temporada de lluvias. 

Desde la fecha, la tierra no ha dejado de temblar, no tan fuerte pero bastante para mantener un clima de miedo entre lxs habitantes, bastante para que casas y puentes siguieran derrumbándose. El 23 de septiembre, una fuerte réplica le quitó la vida a otras dos personas e hirió a otras más.


Sin embargo, la magnitud del desastre nunca salió realmente en los medios de comunicación, la ayuda oficial en muchas ciudades y pueblos todavía se está haciendo esperar, y cuando por fin llega, es bajo el control del ejercito y/o de partidos políticos corruptos que intercambian sus “donaciones” contra votos y el apoyo a sus proyectos capitalistas que destruyen a las comunidades. Esta situación es el resultado de un manejo racista de la catástrofe que invisibiliza y ataca a pueblos ya empobrecidos y marginados por un sistema directamente heredado de la colonización, ya que los territorios más afectados son mayoritariamente habitados por pueblos originarios, en específico Ikoots, Zapotecas y Ayuuk (Mixe).


Así se ve la solidaridad autónoma


Ante el desastre, la opción ha sido la solidaridad: decenas de centros de acopio autónomos han sido levantados en varias ciudades para juntar alimentos, agua potable, productos de higiene, herramientas, lonas, tiendas de campaña, medicamentos... Luego, voluntarixs se organizan en brigadas de apoyo para llevar las donaciones a los barrios y las comunidades afectadas, las cuales organizan a su vez la distribución de víveres pero también albergues y comedores comunitarios. 


En los barrios y pueblos indígenas de Oaxaca, la solidaridad y la organización comunitaria no sólo son una necesidad, también son prácticas colectivas ancestrales que representan una fuerza política marcada por más de cinco siglos de resistencia al (neo)colonialismo. Es con esos procesos organizativos autónomos que nos estamos solidarizando al organizar esa colecta, en apoyo a las ciudades y pueblos que luchan para levantarse con dignidad a pesar del desastre.


El dinero recolectado será entregado equitativamente a 2 brigadas autónomas. Una de las brigadas es confirmada por distintos colectivos y organizaciones, los cuales trabajan directamente con las comunidades afectadas, llevando apoyos y acompañando a la comunidad con medicina tradicional.  La otra brigada esta compuesta de 2 doctores y otros voluntarios que llevan asistencia medica y han levantado dos cocinas comunitarias que alimentan aproximadamente a 13-15 familias.  


Como lo dice una de las compañeras brigadistas, se trata de crear una solidaridad con « un caminar muy otro, desde la autonomía, la auto-determinación y la dignidad humana de con quien caminemos. Aplicamos la escucha de la gente para dignificarles desde lo humano, de esa gente que sabemos que siempre, al igual que cada uno de nosotros, hemos necesitado más de una despensa. Pero lo fundamental y lo profundo es reconstruir desde los escombros y la cultura, es actuar desde la colectividad para salvar los males, es no dejar que por muy solidarios nos arranquen nuestra cultura, nuestro territorio, ni nuestra alimentación, ni nuestras ropas, que hoy que se palpa que nuestros sueños de organizarnos de manera distinta para compartir la esencia y no hablo de la floral, nos permite construir una sociedad distinta en el aquí y el ahora quedémonos en el aquí y el ahora, aunque nuestras flores siguen siendo necesarias para curarnos del susto y miedo. »



En Oaxaca, la catástrofe es más que sólo natural (Más información sobre las regiones afectadas):


Hoy, la organización colectiva es indispensable ante el abandono del gobierno pero también frente al contexto específico del estado de Oaxaca. Si bien es cierto que sus pueblos han sido abandonados por las instancias oficiales, sus territorios están en una situación muy diferente : desde hace décadas, una multitud de empresas transnacionales (principalmente europeas y norteamericanas) han llegado a la zona con la idea de desarrollar grandes proyectos enfocados hacia la producción de electricidad con enormes parques eólicos y presas hidroeléctricas, así como proyectos de extracción de minerales. 

Además, la región está a punto de transformarse en una Zona Económica Especial, es decir una zona que ofrece condiciones fiscales muy ventajosas para las transnacionales que quieran instalarse en la región y saquear sus recursos naturales explotando a la población local como mano de obra barata. 


De hecho, la poquita ayuda que ha llegado al Itsmo después del terremoto llegó a través de esas mismas empresas transnacionales o del principal partido en el poder, el PRI, el cual es conocido por ser uno de los principales apoyadores de las empresas. 


Afortunadamente, las y los habitantes bien saben lo que está pasando. En un comunicado, estudiantes de la prepa comunitaria José Martí de San Francisco Ixhuatán escriben : “Es nuestra intención no seguir promoviendo la dependencia y mendicidad, sino que las familias se sientan con el valor, el poder y el coraje de renacer. Remarcamos que los capitalistas representados por los gobiernos federal y estatal utilizan a las autoridades municipales en estos acontecimientos para implementar sus planes y proyectos usando la incertidumbre de la población, por lo que hacemos la advertencia reiterada a no depender de los apoyos externos para no dejar entrar a ninguna transnacional que formará parte de las Zonas Económicas Especiales. Urge que las comunidades se reúnan y se organicen para que internamente hagan frente a la adversidad, sería lamentable que las comunidades pierdan fuerza organizativa y con ello el cuidado y la defensa del territorio”.


La resistencia siendo un freno al “desarrollo” neoliberal y neocolonial de la región, el gobierno tomó otra medida: la militarización de la zona. Bajo el Plan DNIII que planea la intervención del ejército en casos de desastre, han ingresado alrededor de 2 000 de militares al Istmo después de la catástrofe. 


Asī como le escribe nuestra hermana y compañera Griselda, “Es así que con la militarización del Istmo de Tehuantepec disfrazado de ayuda humanitaria, en los hechos lo que buscan es el control del territorio y el control de la población, ya que ahí es donde se de debaten grandes intereses monetarios desde que la Reforma Energética modificó artículos claves de la Constitución para que empresas extranjeras generen electricidad, en detrimento de la soberanía energética. Con la militarización del Istmo de Tehuantepec disfrazado de ayuda humanitaria lo que buscan es eliminar la capacidad de agencia para tomar decisiones y organizarse de manera autogestionada y autónoma, en colectividad como lo están haciendo la gente. No, eso no les gusta al Estado, y nos dicen: ustedes no salgan de su casa, vean la televisión que nosotros le mantendremos informados, no se preocupe, todo lo que ustedes recolecten lo entregará el ejército, no, no se organice, no se organice.”


El desastre no empezó ni termina con el terremoto : ocurre en un contexto ya extremadamente tenso y violento, en el que grandes grupos transnacionales amenazan con invadir la región para saquearla de sus recursos naturales, a costa de las vidas de los pueblos que la habitan. Al ver ese contexto, sabemos que la solidaridad es aún más urgente. 




Posted on October 2, 2017

Posted on October 2, 2017

......Fundraising Description continued from Dashboard....

The Most Devastated Zones

Two  strong earthquakes battered Mexico this September. The first, with a  magnitude of 8.1 degrees, hit the states of Chiapas and Oaxaca on  September 7th; the second arrived on September 19th with a magnitude of  7.1 degrees, affecting areas in Puebla, Morelos, Mexico City, and Mexico  State. In Oaxaca in the South of Mexico, two of the most devastated  zones  were the Isthmus of Tehuantepec and the neighboring Sierra.

With  around 100 deaths and even more injuries, the population of this area  is in great pain. In various municipalities 80% of homes were destroyed,  and hospitals, public buildings, and roads were reduced to rubble. Most  of the region’s electric system, in addition to the wells which were  the main source of drinking water for residents, were also ravaged. Tens  of thousands of people have lost everything and are now living on the  streets in the middle of the rainy season. To date, the earth has not  stopped shaking—not as strong as before but enough to perpetuate a  climate of fear amongst inhabitants, and enough to cause houses and  bridges to continue to collapse. On September 23, a strong aftershock  killed and injured several more people.

The  magnitude of this disaster was never really reported in the media, and  in many cities and villages people are still waiting for official help  to arrive. When it finally does come, it is under the control of the  army or corrupt political parties, who exchange their “donations” for  votes or promises to support the capitalist projects that destroy  communities. This is the result of a racist handling of the  catastrophe—one that renders invisible and attacks Indigenous peoples  who have already been impoverished and marginalized by a political  system inherited directly from colonialism. In Oaxaca, the communities  most affected by the quake are predominantly native peoples,  specifically Ikoots, Zapoteco  and Ayuuk (Mixe)


In Oaxaca, the catastrophe isn’t only natural (Some more Background)
Today, collective organization is indispensable not only in the face of  government neglect, but also given the particular geopolitical context  of Oaxaca. For decades, numerous transnational companies, principally  from Europe and North America, have arrived to this region to extract  minerals and produce electricity via enormous wind farms and  hydroelectric dams. Moreover, the Isthmus region is about to be  transformed into one of Mexico’s Special Economic Zones, which is to  say, a zone of fiscal exemption for transnational companies that want to  set up in the region, plunder its natural resources and exploit the  local population as cheap labor.
In fact, what little help has arrived to the Isthmus region following  the earthquake has been delivered through these same companies or by the  PRI, the main political party in power that is also primarily  responsible for introducing these companies to the region.
Fortunately, inhabitants are very aware of what is happening. In a  communique, students from the José Martí de San Francisco Ixhuatán  Community High School write: “Our intention is not to continue promoting  dependency and untruthfulness, but rather to allow families to feel the  bravery, power and courage to be reborn. We again emphasize that in  these events, the capitalists represented by the federal and state  governments use municipal authorities to implement their plans and  projects. They use the uncertainty of the population, which is why we  reiterate the warning against depending on external aid, so that we do  not permit the entrance of any transnational companies that will then  form part of the Special Economic Zones. It is urgent that the  communities meet and organize so as to face this adversity from within.  It would be unfortunate if the communities lost their organizational  force and with it, their defense of the territory.”
To combat the resistance of the people, which is an impediment to  neoliberal and neo-colonial “development” in the region, the government  has taken another measure: militarization. Hiding behind the mask of  Plan DN-III, which regulates the intervention of the army in cases of  disaster, around 2,000 elements of the Armed Forces have entered the  Isthmus following the earthquake.
As our sister and compañera Griselda writes: “Thus the  militarization of the Isthmus of Tehuantepec, disguised as humanitarian  aid, in fact seeks control over the territory and population. This is  due to the great monetary interests in this region, which have been  debated ever since the Energy Reform modified key clauses of the  Constitution, thereby enabling foreign companies to generate  electricity, to the detriment of Mexico’s energy sovereignty. The  militarization of the Isthmus seeks to eliminate people’s ability to  make decisions and organize themselves in an autonomous and collective  manner, as they are currently doing. But the State doesn’t like this at  all, and so they tell us: you shouldn’t leave your homes, you should  watch television and we’ll keep you informed, don’t worry, everything  that you collect will be handed out by the army. No, don’t organize,  don’t organize.”
The disaster didn’t start with the earthquake, nor does it end with it;  it occurs in a context that is already extremely tense and violent, in  which large transnational groups threaten to invade a region in order to  exploit its natural resources, at the expense of the lives of the  communities that live there. In light of this context, we know that  solidarity is even more urgent.  

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